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Hola amigos.  Recientemente estuve escuchando a un analista financiero llamado Bill Mann quien ofreció una breve disertación sobre la importancia de fracasar en la vida.  Comentó una famosa frase de Thomas Edison que dice “yo no he fracasado, sencillamente encontré 10,000 cosas que no funcionaban”.

Cuando aprendemos un idioma, la forma más rápida de aprenderlo es a través de la práctica constante y que alguien tenga la confianza y capacidad de corregirte; esto lo viví personalmente cuando llegué a Estados Unidos y este concepto igual se aplica cuando comenzamos a trabajar en alguna empresa y tenemos la suerte de que nuestros superiores nos acompañan en nuestro desarrollo profesional y se toman el tiempo para explicarnos las cosas, corrigiendo puntos de vista que necesariamente no son los correctos.

Pensemos en la empresa Amazon, la cual tiene una cultura de promover la experimentación y aceptar los errores.  Este criterio los ha llevado a convertirse en una empresa dominante en el mundo del Retail a través del comercio electrónico, aunque ya tienen acciones en empresas físicas como su reciente adquisición de la cadena de supermercados llamada Whole Foods y el lanzamiento de su tienda Amazon Go en la ciudad de Seattle.  Su CEO, Jeff Bezos dice que el fracaso y la innovación son mellizos inseparables y que el fracaso es necesario para inventar lo que funciona.  Tener una cultura de aceptar la experimentación no solamente representa un camino al crecimiento, sino que además mantiene a la empresa relevante, dinámica y genera un espíritu creativo a través de la organización.

Es curioso como en el mundo en el que vivimos el fracaso se ve como algo totalmente negativo. Cuando buscamos personas de gran éxito nos damos cuenta que fracasaron varias veces, pero siempre mantuvieron la convicción y la fuerza de voluntad para levantarse y experimentar de nuevo.

El fracaso genera humildad ya que nos enseña que no lo sabemos todo y que todavía tenemos mucho por aprender.  Los fracasos son una fuente básica de sabiduría y la sabiduría es diferente a la inteligencia.  La inteligencia es saber que un tomate es una fruta, mientras que la sabiduría es saber que no debes utilizar un tomate para preparar una ensalada de frutas.  A través de prueba y error (y error y error) creamos una curva de aprendizaje de la que surgen los grandes conceptos, las ideas innovadoras y triunfadoras.  Lastimosamente el sistema educacional y mucha de nuestra vida laboral está basada en la penalización del error, lo que no tiene sentido práctico.  Piensen sobre la frase de Thomas Edison al comienzo de este artículo.  Lo que él acumuló a través de años y años de una experimentación fallida fue realmente un camino para el éxito, y no sólo éxito sino un éxito extraordinario con ramificaciones profundas para toda la humanidad.

Los errores fortalecen la flexibilidad mental.  Cambiar de opinión es una evolución natural resultante del aprendizaje, y es precisamente esa evolución la que nos hace mejores ejecutivos.  Cuando llega ese momento en que algunas de tus creencias parecen ser erradas, acepta la realidad y cambia el rumbo.  Desafía el estatus quo, desafía los paradigmas, desafía el pensamiento tradicional porque el mundo va hacia adelante, no hacia atrás.

Experimentemos y bienvenidos los fracasos.  Entendamos también que un fracaso sin aprendizaje no vale la pena y cometer el mismo error una y otra vez no es aprendizaje, es locura.

Saludos y hasta la próxima.